Nada se pierde ni puede perderse - Lara Santaella
659
portfolio_page-template-default,single,single-portfolio_page,postid-659,theme-bridge,bridge-core-1.0.2,woocommerce-no-js,ajax_fade,page_not_loaded,,vertical_menu_enabled,qode-title-hidden,side_area_uncovered_from_content,columns-4,qode-theme-ver-19.0.2,qode-theme-bridge,disabled_footer_top,disabled_footer_bottom,qode_header_in_grid,wpb-js-composer js-comp-ver-5.7,vc_responsive
Acción Acrobacias Bisexualidad Caída Claroscuro Familia feliz Movimiento Pensativa
Category
Teatro
About This Project

Nada se pierde ni puede perderse es una investigación sobre el amor como realidad que nos paraliza y nos hace avanzar, sobre la dificultad de las relaciones humanas, una búsqueda de respuestas, un grito desesperado, una vuelta al pasado y una paso hacia el futuro. Doce actores que cantan, bailan y viven en presente sus historias, piezas que se unen y se encuentran en un plano onírico.

Una escenografía muy sencilla, un espacio vacío, unos zapatos en primer término, una lucha por merecer llevarlos puestos, actores desnudos frente al público en un acto de amor.

Textos que algunos surgen de canciones y poemas, y otros, la mayoría, con autoría de los propios actores, que se vivencian en un no lugar y en un no tiempo.

Un grito y una apuesta por una nueva forma de relacionarse, una necesidad de llenar el mundo de eso que tanto falta últimamente en esta sociedad individualista, aislada y artificial; el amor y la humanidad.

Asistí como fotógrafa a esta obra de Fernando Soto con Andrea Mae, Andrea Martos, Carmen Echevarría, Carolina Santos, Daniel Valverde, Estíbaliz Racionero, Javier Arriero, Jorge Rage, Juan Sánchez y Noelia Genzone.