Arte en la calle - Lara Santaella
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Arte en la calle

Por suerte o por desgracia, mi vida no siempre da para escribir artículos. Hoy os dejo un microcuento a partir de una fotografía tomada hoy.

Descripción de la imagen: Un hombre pinta en óleos la esquina de la calle Betis desde el Altozano, dibujando a pinceladas una típica escena sevillana.

«Bah, maquinitas del demonio», piensa Federico mientras empuña su pincel bajo un sol que calienta poco. «Todos los días me repiten mis hijos, una y otra vez, que me compre un móvil con cámara, que así puedo dibujar desde casa y olvidarme del natural. ¡Qué sabrán ellos de lo que es arte!»

Federico, como todos los días de esta semana, se planta en la Plaza del Altozano de Sevilla. Enfrente, la esquina de la calle Betis, ligeramente obstruida por un lienzo ya casi terminado. En su mano, uno de los pinceles de pelo de marta que aún conservaba entre sus más queridas pertencias. Sí, tuvo que renunciar a su viejo caballete de madera —¡puñetera carcoma!— pero ¡antes deja de pintar que pasarse a los pinceles sintéticos! ¡Faltaría más!

Aun siendo febrero, el sol no calienta lo que debería. “Releches, qué frío hace hoy. Para que luego me vengan con chorradas de cambio climático», piensa en silencio mientras añade pequeños detalles al lienzo, haciendo que la pintura gane en vida, en interés, en fuerza.

Unas briznas de hierba aquí, sobresaliendo entre los adoquines. La silueta de una pareja, paseando de la mano. Un jirón de nube deslavazando el azul del cielo. Una paloma posada en el alféizar de la ventana del restaurante, una gaviota surcando los aires.

El cuadro está terminado desde hace rato, y Federico lo sabe, . Sin embargo, no se atreve a volver a casa aún. Ésta parece silenciosa, vacía y hueca desde que falta Toñi, vaya que sí. Y los niños… ay, los niños. Mucho recomendar que se compre maquinitas y poco visitar, ¿eh?

Cada pincelada es un ratito más en la calle, un intento más de procrastinación. Cada detalle, cada pequeño toque de pincel es un postergamiento de lo inevitable.

Federico, como todos los días de esta semana, se vuelve a hacer la misma pregunta, mientras guarda sus aperos de pintura en el maletín. “Qué carajos habré hecho para que Toñi me haya pedido el divorcio”.

Este relato es pura ficción, salida de mi imaginación adormecida. Ni el pintor se llama Federico, ni su exmujer se llama Toñi, ni siquiera sé si tiene exmujer. Esto es sólo un relato, y cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. ¡Recordad que podéis apuntaros a mi Patreon o invitarme a un café en Ko-fi!
Lara Santaella
larasantaellafoto@gmail.com

Fotógrafa, escritora, traductora y diseñadora gráfica. Orgullosamente trans. Disponible para sesiones y encargos. ¡Pregúntame lo que quieras sin miedo!

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