Alma en llamas - Lara Santaella
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Alma en llamas

Un par de días antes del fin de semana, te enteras de que recibes una visita que esperabas como agua de mayo. Decides patearle el culo a la disforia e ir tan femme como te sea humanamente posible.

Ojeas tu ropa limpia y tu fondo de armario, y ves con tristeza en el alma que tu única ropa mínimamente femenina está completamente fuera de temporada. ¡Es lo que tiene la tiesura, amigas!

Decides que un día es un día y que con tal de ciscarte (o transcarte) en todo lo disfórico, vas a pasar completamente de abrigos y de sentido común.

¿Quién se podía haber imaginado que las acciones tenían consecuencias?

Es lunes por la mañana y estoy, literalmente, temblando de frío con pijama, sábana y nórdico por encima.

El único lugar donde no tengo frío es en el pecho porque estoy abrazando a Palmera bajo las mantas. Mi mente, en su delirio, piensa en llamar a cualquier protectora y encargar un par de gatas extra para cubrirme espalda y pies.

Bueno, miento. Tampoco tengo frío de cuello para arriba, que ando bien servidita de fiebre.

Fever, you set my soul on fire
Fever, you fill me with desire
Judas Priest — Fever

En estos momentos sería necesaria una redefinición radical de las matemáticas sólo para expresar lo poco que me apetece moverme.

Aún así lo consigo, porque no sólo tengo la boca seca como un gatete, sino que hay ganas —muchas— de hacer pis. Además, para rematar, tengo a los albañiles de la casa de al lado llamándome para que les deje entrar.

Y por delante, toda una plétora de cosas por terminar en la lista de tareas.

A trabajar se ha dicho

Me pongo un té calentito en la mesa del comedor, junto al portátil. Tengo a mi preciosa gatita acurrucada en el regazo, y estoy envuelta en una manta amarillo pollo.

Tengo que escribir encargos para una consultoría dental, preparar un texto para TextBroker, seguir trabajando en la futura tienda online y editar la última sesión realizada.

Y la fiebre, dejándome tonta.

Fever, you always get it right
Fever, all day and all night
Judas Priest — Fever

Mientras escribo, haciendo todo lo posible por no quedarme dormida encima del teclado, los albañiles terminan con su tarea (enfoscar una pared de cemento sólo accesible desde mi azotea) y se van.

Sigo escribiendo, con miradas furtivas a esos cojines aparentemente tan mulliditos. Me están llamando, y diciéndome que duerma, duerma, duerma.

El té se ha enfriado porque mi grado de empanamiento es especialmente salvaje y se me había olvidado que lo tenía ahí a la mano.

Me informo, me documento y sigo escribiendo. Desempolvo mis conocimientos sobre las diferencias entre logotipo, isotipo e imagotipo. Pienso en las ventajas que supondría para una clínica dental tener sus propias fotografías (ay, Freepik, qué daño has hecho y sigues haciendo). Vuelvo al aquí y ahora y sigo escribiendo. Que si redes sociales, que si SEO, que si comunicación directa con el cliente y su abuela…

Llega la una y media y no tengo terminado ni la mitad de lo que debería. No consigo concentrarme en la pantalla por más que lo intento.

Me levanto, me preparo algo de almuerzo ligero, como y me dirijo a la ducha. A fin de cuentas, todavía tengo que agarrar dos autobuses para poder empezar mi otra jornada laboral. Sí, la otra.

Y lo que te rondaré, morena.

Lara Santaella
larasantaellafoto@gmail.com

Fotógrafa, escritora, traductora y diseñadora gráfica. Orgullosamente trans. Disponible para sesiones y encargos. ¡Pregúntame lo que quieras sin miedo!

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